martes, 30 de noviembre de 2010

No les des la espalda


La próxima vez que te cruces con un animal pidiendo ayuda no pases de largo poniéndote un montón de absurdas excusas. Se humano, no les des la espalda.



jueves, 25 de noviembre de 2010

Fotos de Alí

Fotitos nuevas de Alí, se las hice anoche mientras jugaba con su inseparable muñeco rosa, supongo que tendrán que adoptarlos juntos(al muñeco y a él).


gatito soy un gato

gatita jugando soy un gato

gatito adopcion soy un gato


gatito adoptar soy un gato
¡Qué bien se lo pasa!

Y después de todo este ajetreo, lo mejor...¡ Una buena siesta !


gatito dormido soy un gato
Qué guapo...
 
Si quieres adoptar a Alí contacta en k.amala@hotmail.com

domingo, 21 de noviembre de 2010

Siva y Julio (Siva adoptada)

Estos gatitos están esperando tener su propio hogar desde el verano.
Siva gatita negra soy un gato 
SIVA

Esta preciosa panterita es Siva, su hermana Lula ya tiene su propio hogar, ella sigue esperando su oportunidad, de ella sólo se pueden decir cosas buenas; es dulce, buena, elegante y preciosa, tiene un tacto como de terciopelo y su grandes pasiones son las siestas y los perros y si puede hacer las dos cosas a la vez (echar la siesta abrazada a un perrito) es la gata más feliz del mundo.

Siva gatita negra soy un gato


JULIO

Julio gatito siames soy un gato
Nuestro precioso siamés aún espera tener una familia, es bueno y tranquilo, elegante y caprichoso, es como un príncipe ¡¡  Y además algo que salta a la vista, se está convirtiendo en una auténtica belleza de gato. 

Si estás interesado en alguno de ellos contacta en k.amala@hotmail.com 

Zen ha sido adoptado

El pequeño Zen ya tiene su propia familia, será el compañero de piso de Luís Miguel, según nos cuenta le está costando un poquito adaptarse y echa mucho de menos a su hermano Alí. Esperamos que supere el trauma pronto y siga siendo el gatito encantador y mimoso que solía ser.




Este es un caso que nos alegra especialmente que haya terminado bien, la historia de estos dos hermanos ha sido difícil y triste, fueron abandonados junto a su madre, se quedaron atrapados en una casa de difícil acceso, nadie se ha interesado por el caso y no encontramos acogidas para ellos, tuvimos momentos de estar a punto de tirar la toalla, pero finalmente decidimos luchar por ellos. Zen tendrá una vida digna, no volverá a pasar miedo, frío, ni hambre, ahora hay que seguir luchando por su hermano y su madre Rania y conseguir que ellos también tengan un hogar.

El Gato Común Europeo

Los gatos europeos son los gatitos que la mayoría tenemos en nuestras casas, y los que vemos por las calles formando parte de colonias.
Su introducción en el continente europeo se remonta al año 2500 A.C. Los romanos los sacaron ilegalmente de Egipto, en donde eran considerados sagrados.
Los romanos en sus incursiones por Europa los distribuyeron por  diversas zonas en las que el gato como animal doméstico era totalmente desconocido, pronto se ganaron la admiración y el cariño de la gente, por su indudable utilidad en el control de plagas de ratas y ratones tan frecuentes en aquel entonces, así como por su carácter afectuoso y refinado. Estos primeros gatos introducidos por los romanos se cruzaron con el gato montés europeo, dando lugar al gato común europeo actual.

Morfología

Se distinguen dos tipos fundamentales, uno alargado y esbelto, con cuerpo estilizado, patas y cola largas y otro tipo más compacto de cabeza ancha, cuerpo fuerte y compacto, patas robustas y cortas.

Pelaje

La variedad es infinita, el color originario de los gatos era de color castaño grisáceo con manchas más oscuras, color que proporciona un camuflaje excelente en varios entornos.
El resto de colores y dibujos son el resultado de mutaciones genéticas: por ejemplo, los pelajes de colores sólidos, como el negro o el azul ( gris azulado), se deben a un gen que suprime las franjas o rayas; el pelaje rojizo, se debe a un gen que transforma el pigmento negro en rojizo. El pelaje blanco es el resultado de un gen que suprime completamente toda formación de pigmento.
Los pigmentos negro y el anaranjado forman la base original de todas las coloraciones del gato doméstico moderno.
Estos pigmentos se pueden combinar entre sí, o con el color blanco (ausencia de pigmento).
Un solo gen, el gen O (de orange), determina si el pelaje de un gato contiene pigmento anaranjado o negro. Este gen está situado en el cromosoma X.

Desarrollo y reproducción

Los machos pueden crecer hasta los diez meses, el crecimiento de las hembras se completa un poco antes sobre los ocho meses, el peso de un gato adulto de raza común europeo, oscila entre los dos kilos y medio a los siete kilos.
Alcanzan la madurez sexual entre los seis y los nueve meses de edad. Las hembras son poliéstricas estacionales, es decir, pueden tener varios celos en su época de reproducción.
La gestación de la gata tiene una duración media de 64 días, aunque gestaciones de 59 o 70 días se consideran dentro de lo normal. Tras este tiempo, la gata alumbrará una camada de gatitos, el número puede oscilar entre dos y seis crias.

Carácter

Siglos de convivencia con el hombre han convertido a estos gatos en perfectos compañeros, son limpios, independientes, fuertes, pero al mismo tiempo muy cariñosos y sociables, conservan parte de su instinto cazador y nos deleitarán con numerosas habilidades y acrobacias. Llegan a crear vínculos muy fuertes con sus dueños.

Un nuevo gato llega a casa


Tanto si es un cachorro como si se trata de un adulto, el gato necesitará unos días para adaptarse. Todos los cambios suponen un stress para el animal, que dependiendo de cada individuo, se superará con mayor o menor rapidez. Dejemos que él mismo sea el que marque el ritmo a la hora de conocernos.

Lo ideal, es mantenerlo primero en una sola habitación con todo lo necesario (comedero, bebedero, bandeja de la arena), y según se vaya sintiendo más seguro dejarle acceder a las demás zonas de la casa.

Es importante tener mucho cuidado de que no se pueda escapar, ya que al no conocer su nueva casa, ni los alrededores, es fácil que se desoriente y se pierda. Si nuestra casa tiene jardín, no debemos dejarle salir fuera hasta que por lo menos pasen 2-3 semanas. Incluso debemos vigilarle, durante sus primeras salidas al jardín, y así veremos por qué sitios logra escapar.

Paciencia y en unos días estará encantado con su nueva vida. ¡Por supuesto hay gatos que a los 5 minutos (sobre todo los más jóvenes y extrovertidos) se recorren su territorio como si fuera lo más normal del mundo!


SI YA HAY UN GATO EN CASA
Generalmente esto nos complica un poco la situación ya que ningún gato suele aceptar de primeras a un congénere, por muy pequeño o gracioso que sea. Mucha gente se lleva un gran disgusto cuando trae a casa a “un nuevo amiguito” para su gato y es recibido con escandalosos bufidos, gruñidos e insultos varios.

El que más sufre con todo este asunto es sin duda el gato que ya habitaba en la casa, ya que ve alterada totalmente su rutina diaria por un intruso. “¿Y encima tengo que compartir mi bandeja de la arena y mi comida con él? ¡¡¡Ni hablar!!!”

Generalmente los machos castrados aceptan de muy buena gana un nuevo compañero. Las gatas suelen ser algo más territoriales y a veces cuesta un poco que acepten al nuevo inquilino.

Lo mejor será que dejemos al gato nuevo en una sola habitación y poco a poco podremos alternar la estancia de uno y otro, para que sin llegar a verse, huelan y oigan la presencia del otro animal. Darles de comer a los dos cerca de la puerta que los separa y jugar también cerca de esa barrera, ayudará a que cada uno de ellos relacione al otro gato siempre con cosas buenas y por tanto, se acepten con mayor rapidez.

De nuevo habrá que tener paciencia y prestarle mucha atención a nuestro inquilino más antiguo. Hay gatos que se toleran casi sin problemas en unos días, y otros que realmente se enfadan por bastante tiempo. Como mínimo tendremos que contar con 15 días. Las peleas realmente serias, casi siempre, van acompañadas de muchísimo ruido por parte de, por lo menos, uno de los dos gatos. Mientras no haya más que bufidos y no grandes peleas, la situación irá mejorando día a día.

En general, aunque no lleguen a ser íntimos amigos, la convivencia entre dos gatos será bastante pacífica.





SI HAY UN PERRO EN CASA
Nosotros somos los que mejor conocemos las reacciones de nuestro perro y cómo está de desarrollado su instinto cazador. Un gato nunca le ocasionará graves heridas a un perro, mientras que al contrario el desenlace suele ser mortal.

Los gatos no ven a los perros como rivales en su territorio y mientras no les tengan miedo, la adaptación puede ser incluso más sencilla que con un gato nuevo.

Siempre debemos tener sujeto al perro con una correa, ya que así podremos reaccionar a tiempo. El gato debe de estar libre en la habitación, para poder huir o esconderse. Si sujetamos al gato, nos exponemos a recibir algún arañazo o incluso mordisco si se asusta y ve que no puede huir para refugiarse.

Si nuestro perro muestra un peligroso interés por el gato y no sabemos controlarlo, tendremos que pensar seriamente en no tener gato.

Prácticamente cualquier perro debería poder aprender a respetar al gato y dejarle tranquilo. Los gatos adultos podrán hacerse respetar con un apropiado arañazo a tiempo y siempre que el perro no suponga un peligro, debemos dejarles que se entiendan entre ellos.

SI LLEGA UN BEBÉ A CASA
Pocos animales ignoraran tanto la presencia de un bebé como un gato. Mientras su rutina diaria siga el ritmo habitual, a él le dará lo mismo.

Los “problemas” pueden surgir cuando con la llegada del bebé, cambiamos radicalmente la vida del gato. Es evidente que nuestra propia existencia se verá bastante alterada así que, ¿cómo podemos intentar que esto afecte lo menos posible a nuestro gato?

Hay que pensar con anterioridad los cambios que vamos a realizar. Por ejemplo, si se va a restringir el acceso a una habitación determinada, habrá que hacerlo desde meses antes de que llegue el bebé. Esto no es estrictamente necesario, pero sí tenemos que pensar, que a todos los gatos les gusta curiosear, encontrar un sitio calentito y agradable donde poder dormir, y podrían, sin ninguna mala intención, acostarse en la cuna, por lo que tendremos que tener cuidado los primeros meses.

Otra cosa que suele suceder es, que se asusten mucho con los llantos de un niño. Si tenemos un gato asustadizo, será mejor acostumbrarlo poco a poco, poniendo por ejemplo, una cinta con sonidos de llanto antes de la llegada del bebé real.

Un gato es perfectamente compatible como compañero de juegos de un niño. Sin embargo, es fundamental hacerle comprender al niño, que el gato NO ES UN JUGUETE y que tendrá que respetar si el gato a veces quiere que le dejen tranquilo.

Muchas veces es más recomendable adoptar un gato que tenga ya cierta edad, para que sea más robusto a la hora de jugar y conozcamos mejor el carácter del animal

Fuente: funcatweb
Leer también:Un gato llega a casa

Soy un gato negro

gatito negro

Soy un gato negro,  odiado por unos, adorado por otros, no dejo indiferente a nadie.

Fui durante siglos, silencioso testigo de los mágicos ritos de las brujas, acurrucado junto al fuego de la chimenea.

En los tiempos oscuros y tenebrosos donde reinaba el temor por lo desconocido fui perseguido y  acusado de ser la encarnación de Satán.

Hay quien dice que todos los gatos negros, en medio de la inmensidad azabache de nuestro cuerpo, tenemos al menos un pelo de color blanco, y aquel que lo encuentra es bendecido por la fortuna.

Somos amigos de aquellos que no temen a las brujas, ni la noche, ni lo desconocido, los acompañamos en largas veladas, ronroneando felices sobre sus rodillas y les regalamos el brillo mágico de nuestras miradas y nuestro tacto suave de panteras domesticadas.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Escalofriante Sucedido en la Vida del Gato Bonifacio (Una historia real)



Bonifacio era un gato feliz. Vivía en las calles de Varsovia, una ciudad preciosa y muy confortable, donde en invierno la temperatura frecuentemente baja de los 15 grados bajo cero. Comía de las basuras, pero poco, para conservar bien la línea y que no le subiera el colesterol. Era un cachorrote de pocos meses y estaba en los huesos…


Pero un día sucedió lo peor. Una pareja de humanos sin escrúpulos lo cogieron y lo llevaron a su casa. Allí le obligaron a vivir calentito, y a comer unas latas de salmón, gambas y atún que no estaban a la altura de su paladar de gourmet. También intentaban colarle unas bolitas duras e insípidas, menos mal que él les explicó que eso se lo podían comer ellos…A veces lo bañaban ¡QUE HORROR! ¡MISERABLES! Además le exigían estar muchas horas tumbado delante de un ordenador, a echarse siestas interminables junto a los radiadores, a vigilar por la ventana a los vecinos, y a despertarles todos los días mordiéndoles los pies y tirándoles del pelo. Incluso le compraron un ratoncito de juguete, y lo forzaban cruelmente a jugar con él sin parar.

Todas las noches Bonifacio ponía a dormir a su ratoncito de peluche debajo de la cómoda del dormitorio: allí lo dejaba calentito detrás de una pata del mueble. Y cada mañana después de desperezarse, estirarse, hacer sus ejercicios matutinos y despertar a los humanos, Bonifacio acudía a levantar a su ratoncito: le maullaba, le gruñía, le conminaba a salir y si no lo hacía (nunca lo hacía) al final lo sacaba a zarpazos lanzándolo por al aire con alegría.

A Bonifacio también le gustaba mucho meterse en los armarios y colarse en los cajones. Los humanos tienen montones de cajones llenos de ropas suaves y perfumadas, y extrañamente no se meten nunca a revolcarse entre ellas. Es un misterio para un gato la utilidad que le dan los humanos a esos cubículos que huelen a jabón. Siempre que encontraba una rendija abierta, Bonifacio se colaba dentro con su ratoncito y aprovechaba para echarse una buena siesta.
Un día observó que el humano macho colocó un cajón (con tapa abatible) sobre la cama, y empezó a meter en él montones de jerseys, camisas, calcetines y otras maravillosa tentaciones gatunas. Aprovechó un descuido y se coló dentro, acompañado por su ratoncillo inseparable…
-¡Fuera de ahí, Bonifacio, que estoy haciendo la maleta….!-, grito el humano cuando comprobó el desorden de sus ropas recién guardadas… Bonifacio no tuvo más remedio que abandonar el terreno recién conquistado con dignísima parsimonia, no sin antes haberle brindado su más expresivo mohín de desprecio…
Partió el macho humano llevándose su cajón portátil, pero….¡OH DESGRACIA…! ¡EL RATONCITO HABÍA DESAPARECIDO…! Bonifacio lo buscó por toda la casa…, por debajo de las camas, por los rincones, tras el sofá… A su ratoncito parecía habérselo tragado la tierra. Bonifacio comprendió la verdad: el ratón estaba escondido debajo de la cómoda y no quería salir. Allí quedó el pobre Bonifacio maullando sin consuelo, estirando sus patas rebuscando por el fondo del mueble….
-¡Sal, ratón, que no voy a hacerte nada…! ¡No puedes quedarte ahí para siempre…!, maullaba lloroso y lastimero Bonifacio. Pero el ratón no aparecía. Había viajado escondido en la maleta hasta Marinador, Ciudad de Vacaciones y estaba tostando su barriguita bajo el sol de España.
La hembra humana se hizo cargo de la gravedad del caso cuando Bonifacio pasó un par de días maullando lastimero junto a la cómoda, sin separarse de allí…, sin comer.... , sin beber…, casi sin dormir…. Fue a la tienda a comprar otro ratoncito. Pero no era el mismo. Bonifacio no podía cambiar una amistad de años de juegos juntos por un impostor advenedizo que además no olía a nada. La humana restregó el ratón de trapo por toda la casa, por la cama, cerca del comedero, por el sofá…, contra su propio cuerpo… Nada, aquel no era el ratón de Bonifacio.
Y allí agachado, enroscado, lloroso y tristísimo quedó Bonifacio durante una semana, lo que tardó el humano en volver de su viaje y traer de nuevo a casa a su ratoncito. Cuando Bonifacio al fin se encontró cara a cara con él le organizó una buena bronca, lo tiró por los aires, lo arrastró, lo agitó agarrado por la cabeza y le arrancó el rabo. Los ratones desobedientes se merecen un buen escarmiento.
-¡Y QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ…!- le dijo Bonifacio al ratón mientras le arrancaba un ojo de fieltro. Estuvo algún tiempo huraño y rencoroso, pero al fin lo perdonó y lo acostó, como siempre, debajo de la cómoda.
Nota del autor: algunas semanas después, los humanos adoptaron a otro gato abandonado y hambriento, Ambrosio, y desde entonces ambos comparten los cajones, los malditos baños, el ratoncillo y su displicencia con los humanos…



lunes, 15 de noviembre de 2010

Alí y Zen

  Son los hijos de Rania, viven felices en su mundo de travesuras gatunas.

Alí es el blanquinegro, es alegre y juguetón, a pesar de acabar de aterrizar por aquí ya se ha hecho amigo de todos los gatos de la casa,  es muy dócil y mimoso, le encanta que lo cojan en brazos.



Zen el rubito, es muy mimoso y mucho más débil y menudo que su hermano, es todo lo contrario que él, es muy sumiso y espera sentadito a que todos sus compañeros acaben de comer y entonces acude él al plato, le encanta que lo cojan y lo acurruquen es un amor de gatito.


gatito soy un gato

Si quieres adoptar alguno pregunta por ellos  k.amala@hotmail.com.







La historia de Rania



Rania como la llamamos por aquí apareció el 15 de octubre en mi calle, la habían abandonado con sus dos hijos de tres meses, ella incluso lleva collar. Los pobres estaban muy asustados y  corrían de un lado para otro, debieron meterse donde no debían y alguien arrojó a los dos pequeños dentro de una casa tapiada. Han estado allí dos semanas atrapados, pensamos que jamás volverian a salir, pero por un azar del destino alguien forzó la puerta de entrada el día 31 de Noviembre y pudimos rescatarles.
Rania sigue atrapada en los tejados, vive como puede, mendigando comida a los vecinos y sin alejarse demasiado porque sabe que sus hijos viven ahora con nosotros. Tanto Rania como sus hijos necesitan encontrar una familia que los quiera, pero no es fácil ya que los bebes tienen ya cuatro meses y ella un año y parece ser que ya son "mayores" para que alguien les de una oportunidad. A mi me parecen preciosos, valientes, cariñosos y simpáticos, además pueden ofrecer muchos años de amor y compañía a aquel que sepa ver más allá de su edad o el color de su pelaje.

Mientras esas personas llegan, Rania sigue soñando bajo las estrellas con un hogar donde volver a sentirse calentita y protegida.


Lula ya tiene un hogar

Lula ha sido adoptada, su nueva familia está compuesta por Berenice, y por Bebé. Bebé es un gatito de cinco años que está malito, Lula será su compañera y su alegría, sabemos que cumplirá muy bien su misión. Ha sido una alegría conocerte y compartir estos meses contigo.


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